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Usan datos para activar trasplantes

Con la ayuda de un algoritmo, Pro-Renal se convirtió en una nueva alternativa para las personas que esperan un trasplante de riñón.

En 2011, Marisol Robles fue diagnosticada con insuficiencia renal crónica (IRC)y, a partir de entonces, su vida se complicó: cambió sus hábitos recibió diálisis y sufrió un trasplante fallido. No podía tener trabajo regular y los gastos la sofocaban: su tratamiento le costaba 40 mil pesos al mes en un hospital privado.
Cinco años después ese calvario terminó con una llamada de los cirujanos Arturo Dib Kuri y Eric Vélez Avena, quienes le dieron una buena noticia: La joven obtuvo un riñón sano gracias a Pro-Renal, una asociación creada por ambos médicos apenas dos meses atrás, enfocada en personas con IRC.
En el nacimiento de Pro-Renal fueron cruciales el Dr. Michael Rees, cirujano de la Universidad de Toledo y Alvin Roth, premio Nobel de Economía en 2012, quienes crearon un método para que las personas con IRC encuentren al donador exacto que necesitan.
Todo se basa en un algoritmo de compatibilidad, creado por Roth y adaptado al entorno médico por Rees, que puede analizar cientos de variables genéticas del donante y del receptor del trasplante, para hacer el match perfecto. “Muchas personas con IRC tienen un donante cercano, pero existe un volumen importante en los cuales no existe compatibilidad, lo que impide concretar la donación, y ahí es donde entra el sistema”, explica Dib Kuri, quien durante 14 años fue director general del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra).
De esta manera, Pro-Renal almacena la información de donantes y receptores y, cuando se presenta un nuevo caso, el programa hace la búsqueda en esa base de datos hasta encontrar la compatibilidad exacta y poder proceder al trasplante.
Con esa fórmula, se han hecho 350 donaciones en Estados Unidos, país que ya cuanta con una base de datos de 3,500 pacientes, con los que se logró generar cadenas de intercambio del órgano de hasta 40 personas. En México, el primero se hizo en mayo pasado y tres meses después, ya sumaban cuatro.

SALUD Y AHORRO
“El objetivo es conseguir que México se integre a la solución. De hecho, desde Estados Unidos nos pidieron unirnos, ya que las cadenas son más sencillas de armar con una base de datos más grande”, comenta Vélez.
En México hay 120 mil personas con IRC, de las cuales 60 mil necesitan un tratamiento de diálisis y trasplante. La mayoría lo obtendrá de un donador vivo en tanto que un 20% lo recibirá de un fallecido.
La alternativa de ese 20% es anotarse en una lista de 13 mil personas en espera de donadores cadavéricos de riñón del Cenatra, a sabiendas de que solo 800 obtendrán un riñón en promedio cada año.
Aquí es donde Pro-Renal entra en acción: Según sus cálculos, 30% de los pacientes de la lista tienen un donante vivo no compatible, pero que está abierto a entrar en el programa de intercambio.
Si este grupo (casi 4,000 enfermos y sus donantes) entrara en el programa, se podría reducir una tercera parte el gasto promedio de 10,000 millones de pesos que las instituciones de salud pública del país hacen al año pasado para atender la IRC, dice Vélez.

*Medina,A. (septiembre, 2017). USAN DATOS PARA ACTIVAR TRASPLANTES, Forbes. p. 20.